Tema 3 Aprendizaje social y cultural en España: tradiciones, valores locales y especificidades lingüísticas

Aunque vivimos en un mundo globalizado, donde la información, las imágenes y los sonidos nos llegan desde los rincones más alejados del planeta a una velocidad exagerada, gracias a las nuevas tecnologías, todos tenemos una cultura propia, que nos identifica y a la vez nos diferencia de otras culturas, tradiciones o sistemas sociopolíticos. De ahí la riqueza del ser humano y de la aldea global.

Somos personas que emigramos de un lugar a otro y traemos con nosotros nuestro bagaje cultural y vivencial y nuestras lenguas de origen, el país de acogida añade riqueza y progreso con la llegada de personas de fuera de la UE, y empieza a surgir una nueva sociedad intercultural formada por todos nosotros, los de aquí y los de países lejanos y diferentes.

Las inmigrantes, en este caso mujeres no comunitarias, dejan sus países, dejan atrás los afectos de toda una vida, lo que conocen, lo que no temen, emigran por diferentes razones pero con el mismo objetivo y el mismo deseo: alcanzar el bienestar y una vida mejor que en sus países de origen. Les motiva y mueve el deseo de convivir con los ciudadanos del país de acogida sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo.

Aquí nos enfrentamos a una necesidad: dotar a las mujeres de herramientas que les ayuden a vivir mejor y a adaptarse a esta nueva sociedad, a su nueva localidad. La mejor herramienta es aprender todo lo que pueda ayudarles a tener una vida más tranquila y autonomía personal, con el objetivo principal de convivir con la población local. El deseo de conseguir unas verdaderas relaciones interculturales es lo que mueve a la mayoría de las mujeres establecidas aquí en la Comunidad Valenciana, concretamente en Quart De Poblet.

El aprendizaje útil a medio y largo plazo es el que pretende incluir a los ciudadanos extracomunitarios, mujeres en este caso, en la vida cotidiana de la población local, y que facilita su comprensión metacognitiva de todo lo que ocurre a su alrededor.

Pongamos un ejemplo: una mujer de fuera de la UE aprende por repetición el saludo y la despedida en el idioma de su nuevo país, pero no conoce ninguna tradición del lugar donde vive, no entiende por qué aquí la gente, cuando te habla, te mira directamente a los ojos, sin disimulo, mientras que en su país es una falta de respeto.

Otro ejemplo: Aprender cuáles son los días festivos en su localidad, o a nivel estatal, hace sentir especialmente a las familias y a las mujeres que forman parte de la vida cotidiana, y que pueden hablar con sus hijos del nuevo país en el que viven, con autoridad, y facilita su inclusión.

Situarse en el mundo: Uno no puede sentirse parte de una sociedad si no se siente sujeto activo, el conocimiento de las tradiciones, nuevas para el recién llegado, le hace sentirse capacitado, capaz de participar en el debate y la vida de su nuevo lugar de residencia.

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En la Comunidad Valenciana, y por tanto en Quart de Poblet, se habla valenciano y castellano.

La mayoría de las mujeres que vienen a Quart desconocen la especificidad lingüística del municipio, desconocen la existencia de varias lenguas oficiales en España, desconocen el territorio y la historia de este país, las excepciones son pocas, corresponde a los formadores situarlas desde la historia reciente, de forma sencilla y breve, desde el sistema político de su nuevo país, desde las tradiciones diferentes a las de sus países de origen, en definitiva, formarse en la lengua o lenguas es formarse cultural y socialmente.

Es muy importante tener en cuenta que los niños reciben su educación tanto en valenciano como en castellano en colegios e institutos, más del 50% de la educación recibida es en valenciano. Además, la administración local utiliza las dos lenguas oficiales, los centros educativos también utilizan el castellano y el valenciano.

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Cuando hablamos de valores locales, no podemos separarlos de los valores humanos. Partimos de los valores universales para destacar los valores de una localidad, valores como la empatía, la solidaridad, la igualdad de oportunidades, la justicia están en todas las comunidades humanas. Sin embargo, cuando nos referimos a las tradiciones, observamos que varían de una región a otra, de una comunidad a otra, incluso de un pueblo a otro. Cuando las mujeres inmigrantes comienzan su vida en un lugar diferente, no conocen ni las tradiciones ni las lenguas que se hablan en su propio municipio, y nuestra formación consiste en proporcionarles toda la información que necesitan para comprender el entorno en el que viven e interactuar con la población local.

Las tradiciones se transmiten a lo largo del tiempo de generación en generación, un país, una localidad las adopta y las tiene como parte fundamental de su vida cotidiana. Hay tradiciones familiares, tradiciones nacionales, tradiciones locales, tradiciones jurídicas e incluso tradiciones verbales y no verbales.

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Son muchas y diversas, aquí van algunas tradiciones valencianas:

  • Las Fallas en Valencia.
  • La Magdalena en Castellón.
  • Las Hogueras de San Juan en Alicante.
  • Los Moros y Cristianos
  • La Tomatina en Buñol.
  • La Cordà in Paterna.
  • El Misteri d’Elx.

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La formación de las mujeres extracomunitarias en todos los ámbitos relacionados con la vida cotidiana es vital para ellas y para la convivencia de todos los ciudadanos, independientemente de su origen, lengua, religión o cultura. El aprendizaje empodera porque el conocimiento abre caminos y motiva a la persona a ser autónoma, e incluso ayuda a producir cambios positivos en la mujer, como una alta autoestima, desarrollo personal y educativo. De ahí la importancia de la formación y el aprendizaje; aprendizaje social, cultural, lingüístico y sobre todo intercultural entre todos porque todas las culturas son válidas, y las lenguas también.  Si no hay unas verdaderas relaciones interculturales, donde las partes se conozcan, se reconozcan y se respeten, no puede haber una sociedad intercultural.

Aunque es obvio decir que la interculturalidad es bidireccional, es un esfuerzo mutuo entre personas procedentes de diferentes países y autóctonos, debemos recordarlo siempre como punto de partida para una sociedad que pretende alcanzar la igualdad como seres humanos, mujeres y hombres.